Palabras inaugurales

El pasado se reconstruye; el futuro se construye. Esta nueva colección de cuadernos universitarios busca contribuir al acercamiento entre la gente joven y grandes voces de la investigación en ciencias sociales y humanas. Se trata de textos breves a cargo de especia- listas en alguna de las casi trescientas áreas que se investigan en los once institutos, siete centros, seis programas y dos unidades del subsistema de Humanidades de la Universi- dad Nacional Autónoma de México. Asimismo, invitamos a plumas de otras entidades.

La construcción de una idea de futuro viable, tangible, es uno de los temas per- manentes —así sea muchas veces implícito— en todas las áreas del conocimiento. ¿Tiene porvenir la humanidad? ¿Tiene alternativas el planeta? Una respuesta favorable depende de factores complejos. Uno —crucial— es la transmisión, difusión y multiplicación del saber: no nos basta con realizar pesquisas valiosas; también debemos descubrir las vías para que nuestros torrentes de información, conocimiento y aun sabiduría se encaucen de modo accesible y grato hacia las nuevas generaciones.

El nombre de la colección, Coordenadas 2050, invita e incita a imaginar el futuro. Las grandes civilizaciones han pensado y están pensando en su mañana. Hay mentes que son privilegiadas entre otras razones porque no se ahogan en las circunstancias del momento. Un viejo soldado empezó a escribir en la cárcel una novela: era Miguel de Cervantes; un joven historiador concibió el concepto de tiempo largo mientras sobrevivía al furor homicida de los campos nazis: era Ferdinand Braudel. Hay mensajes, hay imá- genes, hay noticias, hay incluso noticieros tan opresivos como un calabozo, tan desalen- tadores como la sensación de falta de futuro. Todas las épocas han sido exigentes; en ocasiones, son irrespirables. Charles Dickens anota al inicio de Historia de dos ciudades: “Éste es el peor de todos los tiempos; éste es el mejor de todos los tiempos; es un tiempo de sabiduría; es un tiempo de locura.” No es prudente suponer que éste es el mejor de los tiempos posibles. Pero tampoco es el peor. Muchísimas veces el saber se ha desenvuelto y expandido en condiciones de emergencia humanitaria, sanitaria, informática, social. Un entusiasmo razonado es materia prima para la construcción del futuro.

Y las humanidades, ¿merecen tener esperanzas? Economistas opuestos a todo subsidio acaban reconociendo que el apoyo a las ciencias sociales y humanas contribuye a la gobernabilidad y atenúa impactos negativos, pues promueve valores cruciales. ¿No nos resulta hoy inimaginable una sociedad sin conceptos y prácticas como derechos huma- nos, equidad, democracia? No, no nos resulta inimaginable: se llama sociedad totalita- ria. Equidad, derechos humanos, democracia nacen, se despliegan o se aclimatan en las bibliotecas, los cubículos, los auditorios, las aulas de las humanidades. El propio concepto de totalitarismo no es hijo de los totalitarios. Adolfo Hitler no llegó y dijo: “Soy totalita- rio.” Trabajos como el ya clásico Los orígenes del totalitarismo, de Hannah Arendt, ponen a punto nociones decisivas para entender claroscuros y matices del siglo xx.

A propósito de puntos, una legendaria revista de nuestra Universidad se llama Punto de Partida. Se trata de un nombre muy adecuado para el pensamiento científico y universitario. El pensamiento busca siempre un sitio de despegue o arranque.

Nuestras representaciones de la realidad nos han acostumbrado a las líneas, a los círculos y a las dos dimensiones de la fotografía, de la página, de las pantallas y de mu- chos diseños. Nos llevamos en los ojos esas líneas, esos círculos y esas dos dimensiones cuando nos dirigimos hacia aquello que ya no es la representación, sino ese múltiple y dinámico remolino de actos físicos y actos verbales que llamamos realidad.

¿Y qué pasa si colocamos cinco puntos de partida? ¿O si pensamos en la conver- gencia de cinco puntos? Acaso una quíntuple perspectiva se aproxima a un intento de comprensión de la compleja realidad mucho mejor de como lo haría una sola. Resulta, por lo demás, difícil decidir cuál es el mejor punto de partida cuando queremos entender las entreveradas realidades de hoy; por eso resulta sugestiva la figura de cinco puntos que convergen, tal y como lo hacen estos primeros cinco títulos de la colección.

Después de todo, la noción misma de punto de partida o punto de arranque pos- tula una posible linealidad o circularidad que las realidades fácticas sólo experimentan en ciertas prácticas, como los viajes o las carreras de caballos. Las demás realidades no se dejan atrapar tan fácilmente por esa noción. Aun así —con la conciencia explícita de que todas las realidades incluyen líneas, pero no son lineales; incluyen círculos, pero no son sólo circulares— la colección se presentará siempre en grupos de cinco temas: acaso así cada cajita podrá leerse con una cierta secuencia, sea en crecientes círculos concéntri- cos, sea en líneas ascendentes, sea en curva de crecimiento, sea mediante cualquier otra figura implícita.

Anuncios